martes, 23 de marzo de 2010

ho capito?

Todo esto que viene pasando trae aparejado, inevitablemente, la pregunta: -¿ Y vos, no pensaste en hacer terapia?. Mi respuesta, la misma siempre: -No.
Pero es que, de tanto que me han preguntado, me lo empecé a plantear. Hasta que creo que le encontré la vuelta, lo que no significa claro que tenga yo la razón. A ver, no sé de qué le hablaría al psicólogo, nunca fui y me parece medio al pedo (para mi, al pedo para mi). Ta' bien, no es el punto. Bueno, lo pienso mejor, mucho, mucho y entonces, lo que me parece es que yo me siento entera, fuerte y realista. Ahí me doy cuenta que de lo que tengo miedo es de ir, que el sujeto remueva y me desarme, me ablande y vulnere y entonces no pueda servir más para esto que me viene saliendo bastante bien: sos-te-ner (me).
Es como una casa de naipes en la que no querés cambiar ninguna carta de lugar porque se viene todo abajo. Capaz vaya alguna vez, solo que por ahora no es el momento.
Una amiga me escucha todo esto y entonces pregunta….. .-y no te enfermás, o te duelen cosas, no somatizás, o te encerrás a llorar? Y yo: -no, no, no…cero.
-No vayas, me dice. Así tajante y directa. -Dejá.
Y yo le hago caso, porque en definitiva es ésa opinión a la que siempre hacemos caso. La que nos dice lo que estamos esperando escuchar.