miércoles, 13 de junio de 2007

FElices los que creen sin ver




El tema es recurrente, la conversación gira inevitablemente hacia allí en más de una oportunidad. Evado el asunto y me sigue, me busca, me encuentra. A mi y a mi bocota, grande, intransigente, memoriosa.
El tema, claro, es la religión, Dios, “algo superior”, la ausencia de caos y azar, el “todo está escrito”, la legitimidad de vírgenes, santos y el Gaucho Gil, bautismo y comunión por tradición, el castigo divino, el alma, otras vidas, la abolición del limbo por decreto, los castigos sin sustento, los pecadores de probeta, la hipocresía del clero.


Así, giros, reflexiones, especulaciones insolentes, preguntas sin respuestas, indignación, pavor, enojo y al final, lo de siempre. Yo en esta vereda llena de preguntas que ellos, convenientemente acomodados en la de enfrente, no tienen la menor intención en responder. No la responden, porque ni se las hacen. Por que ocuparse de ciertas cuestiones les trepana el ego, los exhibe vulnerables y desamparados. Con fecha de vencimiento y sin juicio justo. Incómodos, finitos, simples monos.
Entonces me voy cebando, indago, analizo en voz alta, ilustro mi postura, leo, leo, leo. Me quemo el mate, en un intento de ser justa y cautelosa en mi análisis. Ensayo opciones y solo me surgen más y más preguntas que nunca contestarán. Todavía perdidos entre argumentos medievales y sangrientas cruzadas por mandato divino.
Al final, su parquedad me excede, se me van las ganas de discutir, no me rindo, no, pero me callo (eso si), cedo terreno, y por un instante ya no me planteo como seres ilustrados y con capacidad crítica renuncian a ciertas controversias.
No entiendo, no claudico. Por supuesto que no me voy a entregar! Levanto la vista, percibo la sangre arengando las ideas. Busco los ojos (los de ellos), siento que ahora si, este es el momento de batallar con argumentos palpables como prueba. Demandaré respuestas convincentes. Por supuesto! Hoy, tanta cháchara cobrará sentido.
Y justo en ese momento, como un mazazo en la cabeza, que me hunde y me subyuga, escucho sus palabras, cadenciosas y repetidas cimentando este callejón sin salida:
- Lo que pasa es que vos tenés unas ganas de complicarte la vida, mirá!!! No vas a poder entenderlo nunca, porque todo es cuestión de FE.
Si FE, con esas dos letras ellos desarticulan fundamentos, zanjando cualquier discusión. Y te digo algo? Ni se ponen colorados.

4 comentarios:

Cassandra Cross dijo...

Pero ...
magistral, milady

yo creo que a toda persona con mínimo seso (como yo; de ahí para arriba) nos vino esta misma reflexión dado el momento.

Nunca, creo, lo podría haber puesto mejor que usted. Porque, además, lo he vivenciado de forma muy similar...

Abrazo fuerte. Ahi le contesto en los otros posts!

Fender dijo...

Bueno, es un tema que aprendí a reconocer. Cuando una persona me dice "fe" en una oración que discurre en una conversación sobre metafísica (cualquiera de éstas), la termino ahí.

Dejando de lado qué es la fe para mí, cosa que tengo muy clara, primero que nada reconozco la libertad que cualquiera tiene de creer en lo que se le cante (siempre que no me afecte a mí o a otros).
La fe es LA neurosis, la más grande, sirve para todo. La gente la necesita para compensar vivir sin otras expectativas. O vivir con ellas. O pagar el precio de cumplirlas. Siempre está ahí, dándole significado a lo que no lo tiene.
Quienes no tenemos fe, tenemos el deber de dejarles esa neurosis intacta. Lo que curaremos con restársela, es infinitamente pequeño al desbarranco al que estarán sometidos.
Todos los que creen eligen creer ¿O todos vieron la zarza ardiente? No les hacemos falta.
Pero, claro, uno en el fondo sabe que anularon esa parte del pensamiento y que están parcializando cualquier discusión. No importa. A otro lado con ella. Si usted no cree, no creerá ni viendo las llagas de Cristo...

Saludos...

Lady Kelvin dijo...

Chicos: gracias por pasar siempre.
Coincido con vos Fender, no tenemos derecho a exigirles nada. Cree el que quiere y si sirve vale. Siempre lo he dicho, mientras creer en algo ayude a que una persona se sienta mejor, mas protegida, alguien, algo...ya tiene sentido. Lo que me descoloca es que me demanden FE a mi y no comprendan que no puedo hacer la vista gorda, ponerme anteojeras y encomendarme al santísimo con liviandad.
Saludos!

Fender dijo...

Ahh, pero es así, nos pasa a todos.

Yo perdí la fe a los 11 años. No la recuperé nunca más. He leído todo lo que ha caído en mis manos sobre el tema.

Si tengo que optar por una religión, lo haría por una que no necesite de la divinidad en este mundo, como el Budismo. O mejor: el Taoísmo.

Saludos...