martes, 29 de abril de 2008

A la vieja le patina

Me señala el equipo y a mí, alternadamente, mientras dice “na, na, na” moviendo la cabeza y el dedito al mismo tiempo.
Ponemos música fuerte y ella me grita.: “Balá mamá”. Y yo acato, presurosa, me pongo a bailar mientras le hago caras.
Cuando llega la parte más pulenta, flexiono un poco más las piernas y empiezo a mover el culo, mientras sacudo la cabeza. Entonces ella se desarma de la risa, y me pide “ota vez”.
Podemos repetir esto como mil veces, y en cada ocasión se reirá con las mismas ganas de la primera. Durante todo el tiempo que dura esta rutina sé, efectivamente, que soy su ídola. Señores, no hay nadie que pueda hacerla reir más que mamucha y su perreo antediluviano.
Ojo! soy babosa pero no boluda. Se que en no más de 5 años, el solo pensar que alguien puede enterarse que tiene una madre así, la hará fantasear con encerrarme en la baulera esa que tenemos debajo de la escalera, al menos hasta que pueda irse a estudiar afuera.
Por ahora aprovecho. Me aprovecho, mejor dicho, de su amor inmaculado. Sospecho que no pasará mucho tiempo hasta que hable con otros niños y se entere que no, lamentablemente no, mamita no es normal.

No hay comentarios: