martes, 18 de noviembre de 2008

Fame

Y leyendo a Cassandra, lo que cuenta acá, llegué a entender que la escasa, rayando lo inexistente, popularidad de este blog, se debe a que no hago post diarios de pura mala onda (bueno, tampoco post diarios), no me quejo injustificadamente de todo. Tampoco me pasaron cosas atroces de niña ni me psicoanalizo para superar algún trauma o TOC. Sería más provechoso si ahora mismo mantuviera una lucha despiadada con el sobrepeso o con mi suegra, pero no. No me divorcié escandalosamente y, todavía, mi hija no se ha hecho flogger o alguna de esas mierdas.
Si sigo así, tan ñoña, tan Laura Ingalls. Esto nunca va a remontar.
A nadie le puede interesar entrar a leer solo palabras, mal elegidas y peor acomodadas de alguien que no está capacitada y dispuesta a compartir sus miserias y desdichas.
Por egoísta me pasa.
Igual no me preocupo, el día que quiera ser una celebridad Blogger, ya tengo la fórmula, me la enseñó la negra de Fama (yo sabía que algún día me iba a ser útil), te acordas? cuando decía: "... Buscan fama, pero la fama cuesta, pues aquí es donde la van a empezar a pagar: con sudor"
Porque fijate, que a esta altura del año, sudor sobra.
Sudor y 100% de humedad.

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